En el
silencio profundo
de baldía
soledad
sumergida la
bondad
en el ánfora
del mundo,
corazón
meditabundo
suspira su
poesía,
al crecer
esa armonía
que en la
vida se posó
todo aquello
que otorgó
el néctar de
cada día.
En su mente
las mundanas
ideas y
sinrazones
piden paso a
borbotones
entornando
sus ventanas
al paso de
las mañanas
y al mundo
de los colores,
cerrando con
sus temores
y miedo a la
incomprensión
al tener
otra visión
del mundo y
sus moradores.
Si llegase,
él a soñar
de este
mundo su evidencia
toda la mala
conciencia
al tenerse
que observar
la podría
disipar
regalando
sus amores,
esos
enriquecedores
guiños de
inocua bondad
a la honrosa
humanidad
de otros
muchos moradores.
Como esto no
lo he de ver,
de tus
mundos picassianos
para mis
días ancianos
me conformo
con saber,
que en tu
vida y proceder
vivirás todo
al revés,
que las
prisas no las ves,
que el
estrés o la paciencia
mantendrán
esa inocencia
llegando el
día después.
No hay comentarios:
Publicar un comentario